Todos decimos que queremos ser libres y ser dueños de nuestro destino, pero cuando la puerta de la jaula por fin se abre, muchas veces dudamos en salir. ¿Por qué? La salida de Egipto nos da las lecciones ideológicas más profundas sobre la condición humana y nuestro miedo a la libertad, porque para entender este miedo, hay que mirar cómo funcionaba la vida en Egipto.

Egipto es descrito como el vientre en el que Pueblo de Israel nos formamos y por eso la esclavitud venía con una trampa psicológica arraigada1. Vivir como esclavo allá era el equivalente a ser un “sirviente del Estado” bajo un sistema que te controla por completo y en donde no tienes capacidad de decidir2. Como esclavo se trabaja bajo opresión, pero al fin de cuentas, la supervivencia del esclavo está garantizada ya que el amo, por su interés propio, se asegurará de que su esclavo tenga un techo y un plato de comida para que pueda seguir trabajando al día siguiente3. Es una vida miserable, pero es una vida predecible y “segura” para el esclavo. Es una zona de confort, aunque dolorosa.

Cuando milagrosamente Hashem nos libera de Egipto, Israel comenzamos nuestro trayecto por el desierto. Aquí es donde nos topamos con la realidad de la libertad: saber que ya no tendríamos a ese amo egipcio que nos dé comida y techo asegurados. Ser libre en el desierto es dar el salto a la independencia. De repente, como ser humano con libertad, tienes que hacerte cargo de tu destino. Tienes que enfrentar la incertidumbre constante, tomar decisiones, asumir riesgos y hacerte responsable de tu propio éxito o fracaso4. La libertad es maravillosa, pero es muy pesada.

Al enfrentarse a esta nueva etapa de responsabilidad, ocurrió algo muy humano y es que el pueblo empezó a extrañar su antigua jaula, a pesar de los latigazos y la opresión egipcia. Así comenzaron a quejarse contra Moisés por la incertidumbre del desierto. El pueblo lloraba por la falta de agua5 y hasta sorprendentemente quejándose del maná porque “extrañaban la carne que comían en Egipto”6. Su mentalidad seguía siendo la de esclavos que preferían la falsa seguridad del cautiverio en el exilio antes que la madurez que exige ser personas verdaderamente libres7.

El punto máximo de este miedo se vio cuando Israel tuvieron la oportunidad de entrar por fin a la tierra prometida. Enviaron a 12 espías para revisar el lugar, pero estos regresaron aterrorizados al ver gigantes, ver ciudades amuralladas y así darse cuenta de que tendrían que pelear guerras para liberar ese territorio8. El miedo a la independencia política y militar los paralizó9. La responsabilidad fue demasiado grande para una generación que estaba acostumbrada a que otros decidieran por ellos, como en Egipto en donde el que manejaba este tipo de asuntos era el faraón10. O sea, el Israel recién liberado no estaba listo para luchar porque psicológicamente el desafío era muy grande11. Es mucho más fácil sacar a una persona de la esclavitud física que arrancar la mentalidad de esclavo de su cabeza.

Debido a su incapacidad para asumir el precio de la libertad, esa generación entera fue condenada a vagar por el desierto durante 40 años. Tuvieron que esperar a que los viejos patrones de pensamiento desaparecieran para que así llegara una nueva generación criada en libertad12. Un Israel sin los traumas ni la dependencia que sus antepasados tenían del exilio. Un Israel listo para asumir la responsabilidad de su propio destino y listo para combatir las batallas que requiera para tener una independencia nacional.

Hoy debemos seguir eligiendo lo que nos hace libres, sin miedo a tener nuestra libertad completa. Con ayuda de Hashem, que este Pesaj aprendamos que aunque la libertad tiene un alto precio, es uno de los principales mensajes que tiene la Tora para el mundo.

Yaacov Amar Rothstein

13 de Nisan, 5786

Israel


[1] Ver en Midrash Tehilim 107:4 en donde rabi Abahu, en nombre del rav Aha, en nombre de Rabbeinu dijo: “Israel era como un feto dentro del vientre de un animal mientras estaba en Egipto. Y así como un pastor mete su mano en el vientre y saca al feto, así hizo Hashem, como dice (Deuteronomio 4:34): “Tomar para sí una nación de en medio de otra nación”.”

[2] Raavad en Sifra Behukotai 3:5 sobre que Israel éramos esclavos de la realeza (el Estado) y no “esclavos de esclavos”.

[3] Como lo señala Shmuel David Luzzato en su comentario a Números 11:5 acerca de que los egipcios mantenían económicamente a Israel para que pudieran realizar su trabajo como esclavos.

[4] Ver Haamek Davar a Génesis 47:20 en donde explica un racional similar en la estrategia administrativa de José en Egipto.

[5] Éxodo 17:1-3 y Números 20:2-5.

[6] Éxodo 16:3.

[7] Filón de Alejandría señaló que el Israel liberado se quejó extrañando los lujos en Egipto y aunque dijeron que aspiraban tener libertad, seguían atribuyéndole sus quejas al liderazgo de Israel en vez de ellos tomar responsabilidad. Ver en Vida de Moisés, libro I, 35:193.

[8] Números 13.

[9] Don Isaac Abravanel en Éxodo 13:17 explica que incluso cuando Israel recién salidos de Egipto tenían las armas, el ejército y los comandantes, aun así, Hashem decidió desviarlos para que no pasaran por la tierra de los filisteos porque se preocupó por la debilidad del corazón de Israel.

[10] Otro ejemplo donde se refleja esta idea es en la explicación del Kli Yakar en Números 26:64 acerca de que se quejaban como en Egipto no tenían la responsabilidad de cumplir los preceptos relacionadas con la tierra de Israel.

[11] Ibn Ezra en Éxodo 14:14 por ejemplo, explica que, aunque Israel técnicamente tenían un campamento lo suficientemente grande para luchar batallas, tenían miedo de Amalec porque la esclavitud les había causado tener un espíritu débil.

[12] Ver al final del comentario de Gersónides en Biur Halimot a Génesis 15:13 sobre que, si Israel hubieran estado en un nivel de preparación adecuado, habrían entrado la tierra de Israel inmediatamente tras salir de Egipto. Al no estarlo, debieron pasar por el proceso de 40 años en el desierto.