
Cuando la gente piensa en la festividad de Pesaj, suelen imaginar relatos antiguos y tradiciones espirituales, pero detrás de estos hay un ideal aterrizado en el plano terrenal. El mensaje de Pesaj no se trata solo de “tener fe” en el sentido religioso1, sino que Pesaj es un manual sobre la responsabilidad que tenemos para que el mundo entero tenga libertad2. Lo primero a señalar es que Pesaj nos enseña que la verdadera libertad de Israel se alcanzó cuando obtuvimos el derecho a gobernarnos nosotros mismos, en vez de estar exiliados en una tierra ajena bajo la tiranía del faraón3. Es decir, la liberación de Egipto, más allá de ser un evento religioso, fue el nacimiento nacional de Israel. Pero para ser libre uno no puede quedarse de brazos cruzados, sino que la libertad exige tener una postura activa porque es indispensable estar dispuestos a luchar y defender la existencia propia frente a cualquier forma de opresión4.
En el texto que los judíos leemos durante la cena de Pesaj hay un relato sobre cinco grandes rabinos que pasaron toda la noche reunidos en la ciudad de Bnei Brak hablando del Éxodo, hasta que sus alumnos vinieron y les avisaron que ya había amanecido5. Pero, ¿qué estaban haciendo estos rabinos realmente? Esta historia no debe interpretarse simplemente como una noche de estudio religioso intenso. Fue, posiblemente, una reunión secreta para planear la liberación del Pueblo Judío frente a la opresiva ocupación del Imperio Romano6. Bnei Brak era el centro de operaciones de Rabi Akiva, quien fue el conocido líder que apoyaba la rebelión militar de Bar Kojba7. Mientras los sabios coordinaban la logística y fortalecían la moral para la revuelta armada, sus alumnos no solo estaban esperando afuera: estaban haciendo guardia para avisar si venían las patrullas romanas.
Existe la idea equivocada de que el deseo de los judíos de vivir en Israel es un movimiento político moderno, pero en realidad la historia y la arqueología demuestran lo contrario. El deseo de retornar a la tierra de Israel y recuperar la soberanía ha sido una constante durante miles de años. Se remonta a los primeros patriarcas bíblicos y se comprueba físicamente, por ejemplo, en las monedas acuñadas durante la rebelión judía contra los romanos, las cuales ya llevaban símbolos de independencia judía8. El hecho de que el Pueblo Judío existamos hoy en nuestra tierra, después de haber enfrentado a imperios enteros que intentaron destruirnos a lo largo de los siglos, es la prueba máxima de resiliencia y de que Hashem nos acompaña. En este sentido, la existencia del Estado de Israel no solo es un triunfo nacional, sino la refutación a cualquier ideología extremista que intente negar nuestro mensaje de libertad humana que cargamos desde el Éxodo9.
¿Cuál debe ser el papel de los creyentes en la defensa de Israel? Es un error creer que los hombres de fe debemos simplemente rezar y esperar pasivamente milagros para que el mundo se arregle. Al revés: incluso los sabios más grandes tienen la obligación absoluta de participar activamente en la defensa física de su Estado y, por extensión, en la protección del mundo libre10. Quienes más estudian y comprenden la Tora deben ser quienes mejor entienden el valor incalculable de la libertad y, por lo tanto, tienen un deber moral aún mayor de involucrarse en la realidad política, social y militar de defender a Israel. La sabiduría por la libertad no puede quedarse en la teoría, sino que debe traducirse en acción. No basta con “desear un mundo mejor”, sino que hay que debemos estar dispuestos a construirlo y defenderlo.
Yaacov Amar Rothstein
18 de Nisan, 5786
[1] Sobre este tema, también les comparto un artículo de que Pesaj no es una fiesta religiosa.
[2] Ver en Pesikta Hadeta de Jag HaPesaj en el midrash que dice: “les daré (a Israel) el precepto de Pesaj […] ¿Y todo esto para qué? Para dar a conocer la grandeza y alabanza de Hashem a todos los habitantes del mundo y para que sepan hacer la paz entre Sus criaturas”.
[3] Acerca de la relación entre el autogobierno judío comparado con la liberación de Egipto, ver en Shut BeMareh HaBazak, Vol. 6, responsa 26; También ver en el tratado de Megila 14a, acerca de por qué se dice Halel para celebrar la salida de Egipto, pero no se dice para celebrar el milagro de Purim. Ahí la postura de Rava es que durante el Éxodo, la servidumbre de Israel hacia el Faraón terminó por completo, a diferencia de Purim en donde a pesar del milagro, seguíamos estando en el exilio persa bajo el reinado de Ajashverosh.
[4] Como dijeron nuestros sabios en la Mishna (Pesajim 10:5): “en cada y toda generación, una persona debe verse a sí misma como si ella personalmente hubiera salido de Egipto”.
[5] El texto en la Hagada dice: “Ocurrió un relato con Rabi Eliezer, Rabi Yehoshua, Rabi Elazar ben Azaria, Rabi Akiva y Rabi Tarfon, que estaban reclinados (sentados) en Bnei Brak, y estaban relatando la salida de Egipto durante toda aquella noche, hasta que llegaron sus alumnos y les dijeron: “¡Nuestros maestros, ha llegado el momento de recitar el Shema de la mañana!”.
[6] Strenger, G. (2004). Journey to freedom: the Seder Night as a Growing Process, Carmel Publishing House (Heb.), p. 68.
[7] Hammer, R. (2016). Akiva: Life, Legend, Legacy. The Jewish Publication Society, pp. 42-4.
[8] Popović, M. (2011). «The Jewish Revolt against Rome: History, Sources and Perspectives». In The Jewish Revolt against Rome. Leiden, The Netherlands: Brill, p. 2.
[9] Sobre la idea de que, al celebrar el Éxodo, la nación judía se levanta libre frente a las dictaduras humanas para proclamar libertad eterna, ver en Zajor VeShamor del Rabino Dr. Yoel Bin-Nun, Primera Puerta, cap. 1.
[10] Ver explicación del Rav Kook a la Hagada en Olat Reiyah en la parte de “Incluso si todos fuéramos sabios etc”. Cf. Zera Shimshon a la Hagada (2016), Ed. Toldot Shimshon, p. 21.