Terminó el certamen de Eurovisión (una competición que no veo porque no me gusta) y vimos el clásico fenómeno político en el que los progre-islamistas intentaron crear un boicot para aislar a Israel de la competencia. Vimos a gobiernos de izquierda radical mostrando una hostilidad desmedida por intentar silenciar la participación israelí, como el actual gobierno neofascista de España liderado por Pedro Sánchez. En televisión española incluso interrumpieron transmisiones para promover el rechazo al País Judío, mientras maliciosamente ese mismo gobierno de Sánchez guarda silencio ante verdaderas dictaduras alrededor del mundo1.

A pesar de toda la chachara mediática, la realidad fue otra: Israel quedó en un orgulloso 2do lugar gracias al apoyo de la gente real (incluyendo a gran parte del pueblo español, que es muy diferente a su gobierno). Quedó demostrado, una vez más, que siempre fracasará todo ese intento judeofóbico por destruir la legitimidad de Israel. Me pregunto si quizás la obsesión anti-israelí del gobierno español se debe a que tienen una racha de fracasos propios en Eurovisión durante la última década2. O sea, ¿De dónde viene esa necesidad de boicotear? ¿Será que le tienen miedo al éxito ajeno?

Para entender la actitud de los pedro-sanchistas, tenemos que recordar la historia de Caín y Abel. La Tora nos cuenta que ambos hermanos debían presentar una ofrenda a Hashem. Abel se esforzó para entregar lo mejor que tenía y por eso su ofrenda fue recibida con éxito. Caín, en cambio, hizo un esfuerzo mediocre y dio lo que sobraba3. El resultado no fue bueno ya que al ver que a su hermano le iba mejor, Caín sintió una envidia profunda y en lugar de mirar hacia adentro, aceptar su falta de esfuerzo y tratar de mejorar para la próxima vez, eligió el camino destructivo: decidió que lo más fácil era acabar con su hermano4.

Esta es exactamente la mentalidad que vemos en esas élites antisionistas. Cuando una agenda ideológica fracasa una y otra vez, se llena de frustración. Al ver que Israel (incluso estando en medio de guerras y dificultades) es un país que logra prosperar, crear y tener éxito. Eso hace que “el síndrome de Caín” se active entre los haters fracasados. La envidia los lleva a querer boicotear porque quieren destruir, simplemente para no tener que enfrentar la vergüenza de su propio fracaso.

Por eso es que, si el mundo se guiara solo por la envidia, estaríamos condenados a la destrucción. Pero frente a la actitud de Caín, existe una respuesta en el concepto hebreo de Tikun, o “reparación”. La Tora nos enseña que estamos en este mundo para repararlo y hacerlo un lugar mejor5. La envidia de los demás debe ser respondida con Tikun porque a pesar de las hostilidades que enfrentemos, el camino correcto es seguir prosperando, seguir haciendo cultura, levantar la economía y seguir aportando cosas buenas. El antídoto contra el odio es dar luz6.

Al fin de cuentas, la envidia de quienes buscan destruir es irrelevante. Lo que queda en la historia es lo que construimos y todos tenemos la opción de elegir si estancarnos en quejas como resentidos contra los que avanzan, o podemos elegir el camino de hacer Tikun. Con ayuda de Hashem, que no dejemos que el odio de otros nos detenga, sino que logremos enfocarnos en ayudar a que este mundo prospere. Todos saldremos ganando cuando respondemos a la oscuridad con más luz.

Yaacov Amar Rothstein

2 de Sivan 5786

Israel


[1] Brown, H. (2026, 19 de abril). España anuncia que no emitirá Eurovisión debido a la participación de Israel. The Jerusalem Post.

[2] Fdez, J. M. (2021, 23 de mayo). Por qué España queda tan mal en Eurovision año tras año: ¿qué debería hacer para mejorar su historial?. El Español.

[3] Yalkut Shimoni de la Tora, Remez 35.

[4] Pirkei DeRabbi Eliezer 21.

[5] Como se aprende en Midrash Tanjuma, parashat Tazria 5, en la conversación de Rabi Akiva con Turnus Rufus.

[6] Malbim en Salmos 37:7.

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