
La economía de Gaza es el victimismo y por eso sudestino es la autodestrucción. El infame influencer gazatí al que llaman “Mr. FAFO” (Saleh Aljafarawi) fue asesinado, mas no por Israel, sino por otros árabes miembros de un clan rival dentro de Gaza. Su muerte no es un hecho aislado ni un accidente, sino que es el reflejo de una sociedad que se consume a sí misma porque han hecho del victimismo su modo de subsistencia y de la violencia interna su forma de gobierno.
Mr. FAFO se hizo famoso tras el 7 de octubre, cuando celebró los ataques contra población inocente en Israel y luego se presentó en redes como “periodista”, “paramédico” y “víctima de guerra”, y todo al mismo tiempo. Con videos mal editados y una narrativa de sufrimiento, logró despertar la compasión de miles de occidentales ingenuos que, movidos por la compasión, enviaron donaciones millonarias a este influencer. Mr. FAFO dijo que construiría un hospital en Gaza con esas donaciones. Recaudó más de 13 millones de dólares, pero al final, como acostumbran hacer en Gaza con el dinero donado, no levantó una sola pared. Ese dinero “desapareció” en la cuenta de Mr. FAFO, al igual que desaparece todo centavo que llega a Gaza. Eso que hizo Mr. FAFO no distinto a lo que siempre hacen en su régimen, sino que simplemente aplicó el modelo Hamas: convertir el dolor de su gente en una fuente de ingresos.
El negocio del victimismo es la industria más rentable de los gazatíes ante occidente. Cada foto de un edificio destruido lo vuelven un negocio. Cada niño que muestren herido (así no lo esté realmente) los gazaties lo convierten en un ingreso. Los donantes en Europa y EEUU creen que están salvando vidas en Gaza cuando en realidad, están financiando la próxima guerra. Así funciona el círculo perfecto del victimismo: Occidente se conmueve por las imágenes, Hamas recauda su playa y Gaza permanece hecha trizas, porque su estancamiento social es la fuente de ingresos más valiosa que ellos han logrado desarrollar.
Pero la historia de Mr. FAFO tiene una ironía aún más profunda. El tipo no murió a manos del “enemigo sionista”, sino de su propia gente. Fue eliminado con 12 tiros en el pecho por otra tribu gazatí rival en una lucha interna que tienen contra Hamas. Esa es la verdadera esencia de Gaza. Son un caos de tribus árabes que se odian entre sí y que lo único que los une temporalmente es la propaganda contra Israel; una estrategia clásica entre gobiernos corruptos y nefastos.
En el mundo árabe, el concepto de “nación” es prácticamente inexistente porque la estructura tribal nunca desapareció de su mentalidad. El islam político del siglo XX intentó cubrir su naturaleza tribal, pero ellos siguen siendo fieles al modelo de clanes, no al Estado ni a la ley. Por eso, cuando no están en guerra contra Israel, las tribus árabes vuelven a matarse entre sí. Porque la enemistad externa solo suspende temporalmente la interna. Por eso es que apenas se declara un cese al fuego, el odio que se tienen entre ellos mismos regresa a su estado violento original. Tienen una cultura que no puede mirarse al espejo y arreglar sus propios problemas internos, sino que solo pueden destruirse socialmente en busca de poder tribal ¿Cómo rayos entonces esperan que ellos tengan paz con Israel? Esto es lo que Gaza lleva décadas haciendo, porque no enfrentan su propia responsabilidad.
El caos tribal de Gaza no es una excepción, sino la norma en el mundo árabe moderno. Siria, Irak, Líbano, Libia. Todos son ejemplos de la misma cosa. Son Estados creados artificialmente por potencias europeas que cuando trazaron sus fronteras imaginarias en mapas, embutieron en un mismo país a etnias, tribus y religiones que nunca habían convivido entre ellas bajo una sola autoridad común. El nacionalismo árabe del siglo XX (esa idea utópica que importaron de occidente sobre que bajo una bandera pueden fabricarse una nueva “identidad nacional”) es una idea que nació en despachos coloniales después del Acuerdo Sykes-Picot, mas no en el corazón de los pueblos árabes. Y como toda ficción impuesta desde fuera, el nacionalismo árabe se sostuvo sobre violencia y corrupción en todo Medio Oriente. Por eso cuando las dictaduras árabes caen, lo que emerge de los escombros no es libertad, sino que retornan a las luchas originales que siempre han tenido entre clanes, milicias y otro montón de guerras civiles.
Pensar que un “Estado palestino” solucionará algo de este conflicto es repetir el mismo error histórico. No sería la fundación de una nación real, sino que sería institucionalizar y perpetuar el conflicto, dándoles un pasaporte inventado más a la larga lista de países árabes fallidos. Sería simplemente crear un nuevo escenario donde las tribus se devorarían entre sí, mientras que occidente siguen mirando el conflicto desde lejos y de forma compasiva, lanzándoles dinero. Así que Gaza no necesita más donaciones, ni más tratados, ni más comités internacionales. Lo que esa gente necesita una transformación moral interna que no va a venir de conferencias impuestas por otros, sino que tienen ellos que pasar por una maduración social real. La cosa es que mientras el victimismo siga siendo rentable por culpa de la ingenuidad de los occidentales, la autocrítica de los gazatíes nunca existirá. De esa forma, su destino seguirá siendo el camino a la autodestrucción y así es como buscar guerras contra Israel se les vuelve la única salida antes de colapsar socialmente.
Yaacov Amar Rothstein
21 de Tishrei 5786
Ahora que inventarán? No pueden más seguir con el victimismo. Hoy por hoy quedó evidente que la gran mayoría de la población es apoyadora de terroristas.